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Od. Carolina Páez Sin embargo, algunas veces el dolor toma características complejas como en el caso del dolor cr6nico bucofacial. El dolor que acompaña a los trastornos temporomandibulares (TTM) es un dolor crónico buco facial donde los factores biológicos y psicosociales generan una conducta de dolor. Se ha descrito gran cantidad de modalidades terapéuticas como la farmacoterapia, fisioterapia, psicoterapia y terapia oclusal que solos o combinados y manejados por un equipo multidisciplinario de especialistas permiten un control del dolor a través de métodos reversibles y conservadores. El odontólogo, basado en un meticuloso estudio del caso, debe estar en capacidad de determinar cuando un paciente con dolor crónico bucofacial será tratado por un equipo multidisciplinario, del cual el odontólogo forma parte, a fin de implementar en forma racional y conservadora, una amplia gama de modalidades terapéuticas en el control del dolor crónico bucofacial. Los propósitos del tratamiento multidisciplinario son: A. El alivio de los síntomas, B. La mejoría de la capacidad funcional C. La reducción de las repercusiones negativas que la patología tiene en la vida del paciente y D. La independencia del paciente con respecto al sistema de atención de salud. Con respecto al dolor crónico bucofacial, el tratamiento multidisciplinario tiene como finalidad relajar los músculos masticatorios, reducir las cargas adversas sobre la ATM y estabilizar la relación cráneo-mandibular. El tratamiento del problema físico incluye las modalidades odontológicas, médicas o fisioterapéuticas aceptadas para el diagnóstico. La reducción de los factores psicológicos mediante técnicas psicológicas y conductuales apropiadas como la educación, la modificación de la conducta, la biorretroalimentación, la terapia familiar y los ejercicios. El modelo original del programa multidisciplinario de consulta externa se estableció en la Universidad de Minnesota, en los Estados Unidos de Norteamérica. Este modelo consta de un médico u odontólogo, un psicólogo y un fisiatra. Las personas en este sistema se someten a tres fases: evaluación, tratamiento y control.
Tabla. Componentes del sistema de evaluación y tratamiento. Tomado de Fricton, 1991. Un paciente con un problema recurrente acude a la clínica y es examinad9 por un odontólogo o un médico para establecer el diagnóstico físico, grado de complejidad del problema y si el sujeto puede beneficiarse del tratamiento en equipo. Un caso complejo puede requerir la evaluación por parte de un anestesiólogo, un psiquiatra, un reumatólogo, un fisioterapeuta, un odontólogo y un trabajador social. Td'picamente el programa incluye una secuencia de visitas semanales a mensuales por un periodo de seis meses. Al terminar la fase de tratamiento se establecen controles a fin de proporcionar refuerzo positivo sobre el progreso, concluir el programa y establecer objetivos para mantener la mejoría. Las causas comunes del fracaso en la disminución de los síntomas, se deben a un diagnóstico que cursa con dolor intratable como la neuralgia continua y la falta de cooperación o capacidad para cambiar un factor contribuyente mayor. En estas situaciones, el paciente debe prepararse para vivir con el dolor, de preferencia sin fármaco s adictivos. Esto puede facilitarse si se le ayuda a alcanzar los otros tres objetivos y proporcionar un programa de autocuidados en el hogar y técnicas conductuales. Debe decidirse en la evaluación inicial si existe la necesidad del tratamiento en grupo. Los criterios al respecto incluyen la cronicidad del dolor, el abuso de medicamentos, las alteraciones emocionales, el riesgo de ganancia secundaria, la gran confusión y los hábitos parafuncionales. Mientras más complejo sea el caso, mayor es la necesidad de tratamiento. El dolor miofascial es común en los TTM y los esfuerzos se dirigen a manejar esta condición de manera multidisciplinaria. Se hace énfasis en la educación del paciente y en el establecimiento de un programa de cuidados caseros junto con la estimulación del paciente hacia el cumplimiento del tratamiento. El tratamiento combinado de férulas oclusales, biorretroalimentación y técnicas para el manejo del estrés, ofrece mejores resultados que la aplicación de cada modalidad por separado. Dentro del marco de un enfoque multidisciplinario el prostodoncista tiene como meta el logro de la estabilidad oclusal y del bienestar del paciente. La responsabilidad del prostodoncista en el tratamiento del dolor crónico bucofacial y de los TTM se divide en dos fases: la Fase 1 es una terapia reversible, conservadora y no invasiva que incluye la modificación de la conducta, la fisioterapia, la farmacoterapia y las férulas oclusales ortostáticas. Si la fase 1 controla el dolor, el estrés y el malestar del paciente, se ha logrado nuestra meta con el tratamiento mínimo ideal. Los pacientes que han sido tratados con éxito en la fase 1 de tratamiento pasan a la fase 11 para restaurar la oclusión siempre y cuando se haya determinado la necesidad del tratamiento protésico. Las clínicas multidisciplinarias del dolor constituí das por un personal altamente calificado, ofrecen un mejor enfoque de tratamiento para los pacientes con dolor crónico y son una referencia para aquellos que estén interesados en ayudar a sus pacientes que manifiesten este tipo de trastorno. CONCLUSIONES
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